Con una reserva superior a 200 mil dosis, la estrategia tamaulipeca de vacunación contra el sarampión dio un paso hacia sectores de atención compleja. La Secretaría de Salud informó que las aplicaciones se extenderían a población penitenciaria, trabajadores del campo y áreas de alta afluencia, en coordinación con IMSS-Bienestar. El plan comenzó en el centro penitenciario de Ciudad Victoria y contempló una programación posterior para Reynosa, Nuevo Laredo, Matamoros y Altamira. La decisión revela una lógica territorial más fina: no basta con los módulos tradicionales cuando existen grupos móviles, concentrados o con barreras de acceso. En el reporte, la instrucción del gobernador Américo Villarreal aparece como el marco político que empuja la operación. El mensaje central es preventivo y urgente: ampliar coberturas antes de que los contagios alcancen espacios donde la respuesta sanitaria se vuelve más difícil.
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La vacunación contra el sarampión se expande a penales, jornaleros y zonas de alta afluencia
