Desde una perspectiva de desarrollo y cercanía comunitaria, la feria Entre puntada y puntada inició actividades con la participación de 47 artesanas provenientes de 22 localidades. El encuentro puso en el centro el trabajo textil, el bordado y las técnicas tradicionales que forman parte del patrimonio cultural de distintas regiones de México. El espacio permitió que las creadoras ofrecieran piezas directamente al público.
Esta relación entre artesanas y visitantes favorece compras más justas, conocimiento sobre procesos y reconocimiento del tiempo que implica cada prenda u objeto elaborado a mano. La feria también generó una plataforma de DIFusión para economías creativas. Cuando las artesanas tienen espacios visibles de venta y exhibición, aumentan sus oportunidades de ingreso y fortalecen la continuidad de sus oficios. Las técnicas textiles conservan historias familiares y comunitarias.
En cada puntada se transmiten saberes que pasan entre generaciones, además de símbolos, colores y formas vinculadas con territorios específicos. Entre puntada y puntada ofreció una experiencia cultural y comercial con enfoque comunitario. El encuentro celebró la creatividad de mujeres artesanas y acercó al público a piezas con identidad, memoria y técnica. El avance confirma que la coordinación institucional y la participación social pueden convertir una noticia positiva en oportunidades concretas para el territorio.
